nueve del nueve

Ya estamos en septiembre y con ello, la llegada de la primavera, de los reinados, de las flores y también de las promesas. Este mes se presta para locuras inolvidables. Personalmente a este mes le tengo mucho cariño porque casi todos mis enamoramientos -vaya manera de decirlo- los inicié en este mes. Debe ser que la primavera me pone romanticona o estupidona, no lo sé. Ortega y Gasset decía que el enamoramiento era un estado de imbecilidad transitoria, pues que se vaya al diablo José Ortega y Gasset, lo único que se es lo que siento y la verdad es que enamorarse es muy hermoso y ¡me encanta mi estado!
Los días han pasado lentos y tranquilos pero llenos de felicidad para mí. Esperaba ansiosa el día de reencontrarme con el amor de mi vida, algunos de LC que me conocen saben a lo que me refiero. Hace unos días me casé, ¡tenía que ser en este mes! ¡bendito septiembre! En realidad es mi segundo matrimonio, sonará algo extraño, pero fue una experiencia maravillosa y lo disfruté como nunca, teniendo en cuenta que no es mi primera vez, de hecho me sentí más segura que la vez anterior, aunque suene odiosa la comparación, es así.
Lo curioso es que hace tres años que Pedro y yo no nos veíamos y el encuentro fue espectacular, pasando por el lado emocional, sentimental, sexual. Cuando lo vi en el aeropuerto acercándose a mi, caminando todo él, mi corazón dio un brinco y mi estómago apretaba, la sensación fue como la primera vez, como aquélla de hace algunos años cuando nuestro amor se selló a primera vista, y las promesas y conjuros que nos hicimos en ese entonces se han mantenido a pesar de muchas trabas y distracciones.
Les diré algo, la distancia y el tiempo, no son nada cuando existe amor y cuando las metas se las tienen bien seguras. Nunca imaginé verme envuelta en una relación así, pero la ironía me marcó y el tiempo se encargó de sacudirme para llevar un amor a la distancia; no ha sido fácil, no señores, para nada, pero no por eso mis ansias mermaron. En el trayecto hemos tenido algunas dificultades, hubo altibajos como una marea. Tenia que ser así para saber hasta donde llegaba nuestro temple pero con entendimiento y constancia se superó. Sobrevivir a esta experiencia ha sido de lo más gratificante para nosotros.
Soy afortunada ante un amor que suena eterno y a una pasión que siempre perduró.
Mi adorado Pedro, me apasiona tu amor, me encanta tus modos, me enternece la paciencia que tienes con esta loquita que te adora; de hoy en adelante seremos uno, seguiremos el mismo camino y contemplaremos juntos los amaneceres y como siempre tu serás mi adorado Pedro y yo tu diosa eterna.















something-to-remember dijo
Hola, pues muchas felicidades por haber encontrado el amor! Y por haber logrado vencer la distancia y el tiempo, así es el amor.
16 Septiembre 2009 | 03:39 AM